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Cerrajeros Urgentes
La seguridad familiar viabiliza nuestras ideas para buscar constantemente novedades referentes a dispositivos que podamos instalar nosotros mismos en el sitio donde habitamos.
Una preocupación común está centrada en la puerta de entrada, referida a cuándo debemos abrir o no cuando alguien toca y no sabemos quién es.
Entre las opciones que podemos encontrar para reforzar la seguridad de las puertas están las mirillas u ojos mágicos y las cerraduras automáticas, veamos que nos aporta cada una de ellas.
Mirillas u ojos mágicos, ¿qué son?
Son dispositivos que se colocan a través de la puerta, a la altura de nuestros ojos, que tienen como función permitir que visualicemos quien toca antes de abrir. Pueden ser tradicionales (convencionales) o digitalizadas (automáticas), todo depende de nuestro estilo y la necesidad de visión que tengamos del exterior, es decir, si nos conformamos con ver sólo a quien está frente a la puerta o de querer captar al máximo lo que sucede frente a ella.
Instalación y funcionalidad: versión tradicional o digitalizada
Para instalarlos se debe agujerear la puerta con un taladro, a la altura de los ojos de una persona promedio, cuidando que coincida la longitud de la mirilla con el grosor de la puerta, de manera que quede a nivel de su superficie.
Las mirillas convencionales vienen en dos versiones, una fija y otra móvil; la primera permite ver a quien está ante la puerta o simplemente su cara si se acerca; la móvil podemos manipularla desde el interior de la casa para detectar si viene sólo o acompañado, pero puede ser limitante debido a que podría percibirse desde afuera que si hay alguien en casa en momentos en que consideras que no es conveniente abrir.
En todo caso, la alternativa que puede complementar este dispositivo es el uso de una cadena para puertas, de manera que tengas la opción de asomarte cuando tengas dudas sobre la persona que está afuera pero no quieras abrir completamente la puerta.
Respecto a la mirilla digitalizada, ofrece una visión amplia del exterior de la vivienda, pudiendo incluso percibir qué acontece frente a ella, sobre todo si la entrada de tu casa da a la calle.
Este tipo de mirilla consta de una cámara que se conecta a un visor que da al exterior de tu casa, mientras la cámara trasmisora puede ser instalada en alguna dependencia de la vivienda donde pases la mayor parte del tiempo, como un estudio o el área de la cocina.
El visor debe estar en posición recta y debidamente sujetado para que la captación sea funcional; normalmente el empaque incluye una llave ajustable, por lo que no requerirá de herramientas extras para posicionarla correctamente.
Contempla, de igual modo, una tarjeta de memoria que respalda todo lo que capta el visor. Este dispositivo digital necesita baterías para su funcionamiento, así que la preocupación que debes tener es contar con baterías listas para el recambio cuando se agote el tiempo de las que el dispositivo tenga puestas.
Cerraduras automatizadas o digitalizadas, ¿en qué consisten?
Son alternativas para abrir la puerta sin eliminar la cerradura convencional. Consiste en un sistema detector que mediante un sensor informa si hemos cerrado o no nuestra casa al salir de ella después de algunos segundos de haber detectado nuestro paso por el umbral.
Contar con este dispositivo no impide utilizar simultáneamente una combinación o código, un control remoto, una huella digital o la llave tradicional para aperturarla, sin desmeritar la alternativa de hacerlo desde un teléfono móvil.
Como podemos ver, ambas opciones, las mirillas o las cerraduras digitalizadas, constituciones soluciones accesibles que nos aportarán tranquilidad y seguridad mientras disfrutamos nuestras viviendas.

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